Vivienda restaurada a partir de una simple casa de planta lineal donde un amplio pasillo que hace las funciones de vestíbulo, ha servido para comunicar las habitaciones cobrando vida propia.
Los límites entre lo que está dentro y lo que está fuera están por definir. Las puertas y ventanas se dejan abiertas para que la luz del sol y los aromas de romero penetren en el interior.
La simplicidad decorativa armoniza con la exuberancia de la vegetación que se aloja por toda la casa. Los árboles frutales prodigan su sombra sobre las flores que dan vida al jardín.