Hermosa casita de estilo rústico donde de forma ideal podemos recrear la paz y los placeres del campo sin sufrir ninguno de los incovenientes de la vida rural.
La sencilla cocina se integra en el salón como núcleo principal de la vivienda; las otras habitaciones pueden llegar a ser irresistiblemente acogedoras. Una antigua cómoda junto a viejas camas de hierro restauradas configuran el mobiliario simple, pero funcional.
Los objetos decorativos están lejos de ser porcelanas sofisticadas, pero sí productos de artesanía local como cestas trenzadas, cerámicas, paños bordados, pesadas planchas de hierro, cántaros de aluminio... elementos que sin duda le dan una pincelada de autenticidad y color de hogar.