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Este hotel construido en estilo colonial está equipado de forma muy confortable. Renovado completamente por última vez en el año 2001, dispone de tres plantas con un total de 47 habitaciones para huéspedes. Además del hall de entrada, una sala de lectura con mesas de bridge y el bar con terraza invitan al ocio. Un acogedor restaurante climatizado invita, por su parte, al descanso y el relax. A disposición de los huéspedes se encuentran también una sala de conferencias, conexión a Internet, alquiler de bicicletas (bajo cargo adicional) y servicio de habitaciones y lavandería. En la parte exterior del hotel hay un parque infantil. El hotel cuenta asimismo con plazas de aparcamiento. Para su construcción fue necesario llevar por vía marítima todos los materiales y librar un duro combate con la meteorología del lugar. Las obras duraron más de cinco años.
El Parador se alza al borde del mar, frente al Roque de Bonanza, en un lugar paradisíaco donde se unen el mar y la volcánica montaña. El edificio, de planta moderna y salpicado de hermosos balconajes, se presta al descanso y a la tranquilidad. Su interior, elegante y colonial al que precede un fascinante jardín con piscina, resulta alegre y acogedor.
Las habitaciones son muy confortables y muchas de ellas se asoman al océano, ofreciendo magníficas vistas que definen su impresionante inmensidad y desde donde se disfruta del apetecible rumor de las olas.
En este idílico entorno, el huésped se reconforta con los platos alegres y sugerentes que presenta el restaurante del Parador. Destacan el caldo de queso herreño, los alfonsiños con burgados, las quenefas de viejas con salsa de lapas y erizos de mar y el biscuit de higos del pinar. |